jueves, 19 de diciembre de 2013

Lluvia

La lluvia llega romántica y exuberante, como sólo ella sabe hacerlo.
Invade los objetos, el aire, la gravedad.
A nadie perdona.
El uniforme y los cabellos más erguidos, se rinden ante ella.
En el campo la anhelan, en la ciudad le dictan horarios.
Inspira los ojos y deseos de los enamorados.
Fomenta el corazón blando en los resentidos.
Presta bendición y tormento a los pobres.
Las gotas se secan y al igual que la realidad, todo deja de ser un sueño.

El votante

Una bandera fácilmente enarbolada, conveniente a la época y a las circunstancias.
Unpleasant.
Camaleones ideológicos que dejan sus intenciones al descubierto.
Pseudogestores de la democracia.
Aún así, existen de modo natural, conservan la estirpe de caer sobre sus cuatro patas.
Se acomodan de acuerdo al viento.
Sufrimos el resto, las consecuencias de elegirlos junto a su plan perfecto.
Decepción asegurada con el escrutinio.
Observo modestamente la escena, preguntándome si algún día vamos a entender.

martes, 26 de noviembre de 2013

Derrotado



Esto fue en otra vida, en la que fui un hombre cobarde de sentimientos. Lleno de abulia y desdén hacia toda la pureza y el cariño que esa mujer me daba.

“Ya fue suficiente!” sentenció. Yo me percataba en ese instante que había tirado demasiado de la cuerda.

Tomó sus bolsos, mágicamente armados. Se cae su cartera, desparramando sus objetos femeninos, entre ellos se salva por milagro su perfume de aniversario.

Con mucho dolor, con furia de esa que brota junto con la fortaleza, con ojos de estar lista para salir adelante, me profirió agudas y denigrantes palabras, justificando su huida de mí. Yo seguí todo el tiempo en el sillón frente al televisor, tan injustamente acomodado en mi imbecilidad de macho cabrío.

Reunió todo el contenido en su cartera como pudo, enjuagándose las lágrimas que a borbotones caían sobre el piso. Las inyectó con dolor hacia adentro, cerrando el violento adiós con una última mirada de indignación, de impotencia, de nunca más.

Instantáneamente al portazo, entendí todo. Entendí que nada bueno podía obtener a mi lado. Que sólo era un despojo de un
galán que sumía su inseguridad en los vicios y el maltrato. Empezaron a reproducirse en mis oídos todos y cada uno de sus reproches. Recién ahora los entendía. ¿Recién ahora, infeliz?

No quiero demostrar todo el dolor que tengo dentro, porque es tanto que nunca va a terminar de salir. Si, se fue lo único hermoso y espectacular que pasó por mi vida. Arruiné todo una vez más. De pronto, el dolor que me estremecía encuentra un recoveco de lucidez, llevándome a la conclusión de que ella era demasiado para mí. Era mejor así, ella merecía a alguien mejor.

Y así el humo en mi pipeta se vaciaba, como la habitación de ella. En ambos casos, fui testigo de esas ausencias.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ojalá



Luego de esas palabras, de la rispidez de gestos, golpear los ecos contra mi cara, es que mi sentir se altera.
Ya no me quedan respuestas, simplemente no soy yo en el después.
El aire entre nosotros podría cortarse con una navaja.
Mi experiencia, junto al corazón, supo antes de esto. Con otro protagonista, con otra mente más elucubradora de seguro, pero supo de pasar límites.
Estas fibras sensibles me convierten al malestar, los nervios, la incomodidad…
De cierto te digo que ya no deseo volver a escucharte.
Prefiero irme donde miran mis ojos: una gran cadena de montañas, un caballo a lo lejos, una vertiente escondida. Arriba.
Cualquier cosa que me abstraiga de toda esta falta de delicadeza tuya, escapar de tu bestialidad humana.
Quisiera prestarte mi dolor para que lo saborees. Que sepas qué se siente ser herido así.
A veces el silencio, el ignorar lo que se ha soltado, no es la cura. Nada se soluciona con mirar para otro lado cuando has producido daño a través de la fuente de las creaciones más divinas.
Si decís no entenderme, te aseguro que no lo harás.
Me acusás de ridícula, lo seré.
Si codificas lo dicho de modo monstruoso y violento…lejos me iré de vos.
Ojalá entiendas lo que ahora me duele darme cuenta de lo tosco, primario, incivilizado de tu esencia.
Sos culpable y condenado, si no te enmendás.
Desearía que los minutos que le restan a este día te lleven a desligarte de esa triste necesidad de no ceder nunca jamás.
Ojalá.

lunes, 21 de octubre de 2013

Reincidente

Su nombre es impronunciable, no debo decirlo
Su nombre no debe saberse, está prohibido 
Juzgan los otros que no entienden de reincidencia, de volver siempre a lo mismo
Las historias se renuevan, los protagonistas también, sólo que el factor común es el patrón destructor de cada elección
Ya no hablo ni pronuncio
Sólo en mi conciencia se queda
El vestigio de otra vez encontrarme con el mismo camino
Andando sola, desecho tu nombre y me quedo sólo con el mío.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Fue

Así nos despedimos, sin mirarnos a los ojos.
Él por rencor, yo por hastío.
Sé que no voy a verlo de nuevo.
Es un alivio, pero al mismo tiempo me preocupa su bienestar.
Todo se mantuvo gracias a la pena, lástima tal vez fue.
Sé que lo lastimé mucho, pero lo más sano fue no seguir.
Doloroso y determinante, despedirse fue lo menos peor.


Muerte inevitable

Cae la tarde y otro día perece.
El aura de fuego se desliza bajo el limpio firmamento, retorciéndose, mientras en su dolor derrama lentamente la sangre de un crimen impune, a la vista de todos.
Cada día, alguien o algo muere. Es inevitable.