miércoles, 25 de septiembre de 2013

Fue

Así nos despedimos, sin mirarnos a los ojos.
Él por rencor, yo por hastío.
Sé que no voy a verlo de nuevo.
Es un alivio, pero al mismo tiempo me preocupa su bienestar.
Todo se mantuvo gracias a la pena, lástima tal vez fue.
Sé que lo lastimé mucho, pero lo más sano fue no seguir.
Doloroso y determinante, despedirse fue lo menos peor.


Muerte inevitable

Cae la tarde y otro día perece.
El aura de fuego se desliza bajo el limpio firmamento, retorciéndose, mientras en su dolor derrama lentamente la sangre de un crimen impune, a la vista de todos.
Cada día, alguien o algo muere. Es inevitable.