jueves, 19 de diciembre de 2013

Lluvia

La lluvia llega romántica y exuberante, como sólo ella sabe hacerlo.
Invade los objetos, el aire, la gravedad.
A nadie perdona.
El uniforme y los cabellos más erguidos, se rinden ante ella.
En el campo la anhelan, en la ciudad le dictan horarios.
Inspira los ojos y deseos de los enamorados.
Fomenta el corazón blando en los resentidos.
Presta bendición y tormento a los pobres.
Las gotas se secan y al igual que la realidad, todo deja de ser un sueño.

El votante

Una bandera fácilmente enarbolada, conveniente a la época y a las circunstancias.
Unpleasant.
Camaleones ideológicos que dejan sus intenciones al descubierto.
Pseudogestores de la democracia.
Aún así, existen de modo natural, conservan la estirpe de caer sobre sus cuatro patas.
Se acomodan de acuerdo al viento.
Sufrimos el resto, las consecuencias de elegirlos junto a su plan perfecto.
Decepción asegurada con el escrutinio.
Observo modestamente la escena, preguntándome si algún día vamos a entender.